LEYENDAS
El rapto de las princesas
Cuentan que en cierta ocasión llegó Balam Akab, señor de los k'iche's, a la capital tz'utujil acompañado por sus dos bellas hijas Ixconsusil and Exelispúa. Después de la visita, los tz'utujiles empezaron a notar que su gobernante, el joven tz'utujilepop estaba contrariado y al parecer enfermo. Por fin, su asesor y primo Achichí Cam, se decidió a preguntarle cuál era el problema y el rey le confesó que había quedado enamorado de la princesa Ixconsusil. Achichí Cam le dijo que él estaba enamorado de Exelispúa y organizaron una expedición para ir a raptar a las princesas puesto que sabían que Balam Akab deseaba casar a sus hijas con nobles k'iche's. Valiéndose de una serie de estrategias lograron robar a las muchachas y llevarias a la región de Atitlán. Este acto provocó la ira de Balam Akab y los señorios k'iche's y tz'utujil entraron en guerra, guerra que aún se libraba al llegar los conquistadores españoles y que les impidió defenderse apropiadamente.

Entre las leyendas que sobresalen en este municipio se encuentra la de este "espanto", que según un poblador de Chichicastenango que asegura Conocerlo, es un animal que tiene forma de perro, un ojo grande como del tamaño de una luz de un automóvil y el otro muy pequeño, comparable con la brasa de un cigarrillo.
Existen dos clases diferentes de cadejos: une de ellos se dice que protege a las personas a las que les gusta la bebida, y el otra que los dirige hacia un barranco para robarles su alma.
Relata un poblador que, hace varios años, cuando pasó por el tramo llamado Sepelá, observó una luz que se encontraba en medio del camino; a éste le dio curiosidad ver de dónde provenía esa luz y se acercó, y mientras se acercaba más no se podía distinguir la figura.
Después de unos segundos logró ver a un jinete de gran tamaño que estaba cubierto por una capa que impedía verle el rostro; cuando el vecino se paró a su lado le dijo: "pase m'ijo", con una voz fuerte. El hombre quedó muy impresionado, se puso muy nervioso y no podía sostenerse. Cuando relató su historia a otros pobladores, éstos dijeron que se trataba del Tzijolaj, que significa "Prendedor de Fuegos Pirotécnicos", y que en vida fue una persona que trabajó y ayudó a la gente indígena.
Otras de las costumbres y leyendas de este municipio es la del Espíritu Guía o Nahual. Según los pobladores cada niño nace bajo la influencia de espíritus, algunos buenos y otros malos, y a estos últimos se les hace una ceremonia maya como protección y para rechazar este espíritu malo, a fin de que el niño no cometa errores en el futuro.
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