Santo Tomás Apóstol
* Fuente
del texto: http://www.pbilodeau.com/apostle.html
Cuando
la tarde de la Pascua Jesús se aparece a los Apóstoles encerrados
en el Cenáculo, Tomás no se encontraba allí. Le parecía
que todo había terminado. Por eso cuando sus compañeros le comunican
que han visto al Señor, Tomás el escéptico no quiere dejarse
engañar otra vez. Tomás les responde: "Si no veo en sus manos
las llagas de los clavos, y no meto mi dedo en el lugar de los clavos y mi mano
en su costado, no creeré". Era un hombre práctico, desilusionado.
Quiere garantías. Y no le basta ver. Quiere tocar, palpar, para convencerse.
Pero nada sucede por casualidad. Jesús le permite hacerlo una semana
más tarde, y luego le dice: "Has creído porque has visto;
dichosos los que creerán sin haberme visto". La actitud de Tomás,
-dice un Santo Padre- su incredulidad, fue más provechosa para nosotros
que la fe de la Magdalena. Tomás, con la impetuosidad de su carácter,
quiso compensar aquella duda con una entrega
total al apostolado. Los
Santos Padres nos lo muestran predicando de reino en reino, hasta llegar al
desierto Indico. Se dice que llegó hasta Calcuta, el Ganges y Ceilán. Desde
el siglo VI se celebra el día tres de julio el traslado de su cuerpo
a Edesa. Es el patrono de los agrimensores, arquitectos, albañiles y
carpinteros.
Según la tradición predicó el Evangelio en la India, donde
murió mártir. Sabemos que cuando Jesús les habló
de su próxima muerte, Tomás, dijo: “Vayamos también
nosotros y muramos con El”, lo que muestra su valentía y celo.
Cuando notemos, en la práctica, nuestra poca fe sepamos confiar en el
Señor, diciendo sinceramente lo mismo que el apóstol Tomás.
Terciario
franciscano, nació y murió en Mallorca, España. Es uno
de los mayores genios de la Edad Media y el espíritu más original
de sus tiempos. Su inmensa producción compren-de obras de teología,
filosofía, ciencia y pedagogía, novelas filosóficas, y
poemas líricos y místicos de gran belleza. Fue
casado y tuvo dos hijos y muchos bienes, pero en un momento dado lo
abandonó todo por la gloria de Dios y la misión
de propagar la verdadera fe. Lo apresaron y flagelaron los sarracenos numerosas
veces, y a la edad de ochenta años lo lapidaron en la plaza pública
de Bejaia, Argelia. Murió poco después en el barco que lo llevaba
a Mallorca. *
Procura repetir la jaculatoria que nos legó Santo Tomás: “Señor
mío y Dios mío”, muchas veces durante el día de hoy,
en reparación por tu ocasional tibieza en la fe, o falta de convicciones
firmes. *
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Tomás
(el gemelo), de Galilea, nació en palestina.
El fue un de los 12 Apostoles de Jesús.
El fue impulsivo en su manera de expresarse. Pero, cuando sus dudas fueron disipados,
el no vacilaba a profesar su convicción. Tomás declaró:
"Si yo no veo en sus manos la marca de los clavos, (...= yo no creeré."
Jesús prosigue con suavidad: "Felices los que no ven y sin embargo
creen!"
Santo Tomás, Apóstol y Beato Raimundo
Jesús
no escogió a sus Apóstoles entre los ricos, los nobles o los sabios.
Ellos salieron del pueblo humilde, de pescadores ignorantes, de pobres proletarios
de Galilea. Así era Tomás el Gemelo, galileo, pobre y sencillo,
uno de
los doce que tuvo la suerte de vivir con el Rabí de Nazaret, como vivían
los discípulos
con los maestros: estando con El día y noche, escuchándole de
cerca, comiendo con El y durmiendo en la misma habitación. Tomás
era un hombre de carácter. Entre los doce Apóstoles se destaca
como uno de los más autónomos y decididos. Aún sin entenderle,
seguía a Jesús ciegamente, con entusiasmo. Aunque huyó
como los demás en el momento de la Pasión, era valiente.
Beato
Raimundo o Ramón Lull(1235-1316)
* Fuente del texto: http://mx.geocities.com/corosanmarcos/santoral/tomasapostol.html